Necesito amigos, no un millón, me basta con 7. Pero estos 7 tienen que tener 55 soles y regalarme cada uno un cd remasterizado de The Beatles para mi cumpleaños.
Nunca pido nada, o al menos no directamente, pero esta vez si pido y sin roche este antojo, porque me gustan mucho The Beatles y porque me resulta bastante difícil comprarme yo sola toda la colección. Es por eso que de los 14 discos, yo me voy a comprar 7 y necesito 7 amigos más que me compren los que faltan. Por ahora ya me compré 2 discos y me han regalado 1, y tengo cuatro 5 amigos confirmados.
Aquí la lista de discos y de las personas que me van a dar, para que no vayan a darme uno repetido.
Los discos que ya tengo son IMPRESIONANTES. Ando como niña con juguete nuevo y no me canso de escucharlos, ver su librillo y ver su presentación en flash. Y no importa que mis parlantes estén hasta el queso porque a pesar de mis inconvenientes técnicos, se nota la diferencia. Soy feliz.
Todos los domingos por las noches me deprimo. Todos los domingos por las noches estoy sola. Todos los domingos por las noches me recuerdan que el fin de semana pasó volando. Todos los domingos me siento mal de no haber hecho lo que tenía planeado hacer. Y encima: odio los lunes.
O tal vez debí decir:
Casi todos los domingos por las noches me deprimo. Casi todos los domingos por las noches estoy sola. Casi todos los domingos por las noches me recuerdan que el fin de semana pasó volando. Casi todos los domingos me siento mal de no haber hecho lo que tenía planeado hacer. Y encima: odio los lunes.
O sería mejor decir:
La mayoría de domingos por las noches me deprimo. La mayoría de domingos por las noches estoy sola. La mayoría de domingos por las noches me recuerdan que el fin de semana pasó volando. La mayoría de domingos me siento mal de no haber hecho lo que tenía planeado hacer. Y encima: odio los lunes.
Pero lo que si es una certeza, es que odio los lunes.
No importa que aveces me vuelvas loca. No importa que quiera mandarte lejos cuando me insistes mucho en algo, que me quede callada ante ciertas preguntas de respuestas demasiado obvias. No importa que tu ortografía sea fatal y que siempre te diga que resuelvas ese asunto y nunca me hagas caso. No me importa que cuando te entran tus ganas de no ver a nadie, te pongas atorrante y me mandes lejos. No importa que me des cólera con comentarios fuera de lugar de cosas que te cuento. No importa que muchas veces te tenga demasiada envidia que me de ganas de no verte nunca más.
No importa las veces que me desesperas, porque son muchas más las que soy feliz contigo.
De vez en cuando decido abrir un poco mi espectro musical y resulto dándome agradables sorpresas. Esta vez descubrí a Cat Power, mi nueva favorita de este año.
¡Felíz Blog Day! Y como todos los años, aquí mis recomendados de este año:
1. El Espíritu de los Cínicos Genial blog que me encantó desde el primer post que leí al encontrarlo de casualidad. De humor cínico y ácido, me alegra el día con su inteligente humor negro.
2. Palabras Textuales Este blog me hace asentir la cabeza cada vez que leo alguna pachotada que también he tenido que vivir (ay clientes, aaay clientes). Muy recomendable para gente metida en el mundito del diseño, freelance y publicidad.
3. Creativos Online Lo descubrí este año y no me canso de recomendarlo y de compartirlo en mi google reader. Siempre tiene muy buena info sobre diseño gráfico
4. No quedan Blogs Me lo recomendaron hace poquísimo tiempo y la verdad es que es muy muy buen blog, no solo de diseño gráfico, sino sobre algunas cosas interesantes que andas sueltas por la blogosfera.
5. NiceFuckingGraphics! Blog mexicano con un particular estilo: arte urbano, diseño no convencional. Muy recomendado para gente que no le gusta los diseños cuadrados.
Mi memoria es rara: no puedo acordarme si la señora del mercado me dio mi vuelto, sin embargo me puedo acordar los cumpleaños de gente con la que ya no me hablo ni veo en años. Pero aveces mis recuerdos, aunque borrosos y desenfocados, aparecen de golpe, a raíz de una tonada de alguna canción, de un olor familiar o una foto. Así me acuerdo de los cumpleaños infantiles con las clásicas canciones de Parchis, los chizitos, gelatina, canchita y la piñata llena de caramelos y muñequitos de plástico. Recuerdo meter las pelotas de yases en el querosene para que reboten más y conseguirse lanas laaargas para amarrar al poste y jugar liga. Recuerdo que mi hermano y yo nos loqueabamos con el comercial de los Indestructibles de Koyama. Recuerdo jugar San Miguel (más conocido como diablo toma tu chanconita), al Bote cochino, a Kiwi y al teléfono malogrado. Recuerdo que me han gustado los gatos desde que tengo 8 años que tuve mi primera gata: La Tututi. Recuerdo que tenía un álbum de Bugs Bunny y sus amigos, y recuerdo que me faltaron 5 figurillas para llenar el álbum de los SuperCampeones. Me acuerdo que solo nos faltaba Jack el Destripador en la colección de los Monster in My Poket, un chocolate horrible pero con muñequitos buenazos. Recuerdo que me encantaban los caramelos "Chubis". Recuerdo hacer cola para comprar arroz y recuerdo tomar leche Enci (¡gracias Alan!). Recuerdo que hacía un escándalo porque la leche tenía nata y siempre la terminaba colando dos veces. Recuerdo a Carlos Alvarez imitar a Fujimori con una música de fondo llamada "la Yuca". Recuerdo el horrible sonido del motor de la fábrica de frazadas que estaba al lado de mi casa cada vez que se iba la luz. Recuerdo ver cortos de Cantiflas en dibujos animados, recuerdo que Gigi murió y que el Rey Arturo era justo y bueno. Recuerdo el libro gordo de Petete y que la Dalina chiquita era la más bonita. Recuerdo que me encantaba la Abeja Maya y mis películas favoritas eran El Cristal Encantado y la Guerra de las Galaxias. Me acuerdo que mi hermano le tenía miedo a mis muñecas y que yo le engañaba que tenia un detector de "Itos" en la puerta de mi cuarto para que no pudiera entrar. Recuerdo que a Juanito le gustaba verme jugar a las muñecas como si de una comedia se tratase y se mataba de risa cada vez que mi muñeca Michell bailaba "el cerro de la montaña". Recuerdo que mis papás, Juanito y yo llenamos mi casa de murales que pintábamos con témperas aguadas. Recuerdo que mis papás no hacían jugar al tesoro escondido y el premio eran unos sublimes (de los buenos que venían en el empaque de papel manteca). Recuerdo que organizaban concursos de dibujo entre mi hermano y yo y siempre empatábamos. Recuerdo los simulacros de sismo a las 4 de la tarde pero que en toda nuestra niñez no sentimos ni un solo temblor de verdad. Recuerdo "El Ratón Vaquero", "El Rey del ha ha ha" y "Las Torres". Recuerdo leer la Araña No, Katy la Oruga y que mis libros favoritos eran los de Julio Verne. Aveces recuerdo estas cosas y las extraño... la vida de niños era más fácil.
-¿Cuánto al Scotiabank de República de Panamá? -Hummm... 10 soles - dijo el taxista. Subí rápidamente al taxi, mientras el chofer subía el volumen de su radio.
Como siempre que tomo un taxi, bajé la luna de la ventana y me disponía a mirar el feo paisaje de cemento cuando, un poco sorprendida me di cuenta que el taxista estaba cantando una canción de Britney Spears.
Quise reírme a carcajadas y maldije no tener twitter en mi celular, así que no me quedo otra que poner atención al insólito espectáculo que se me presentaba.
El taxista, un señor de unos 30 y tantos, delgado, moreno y algo canoso, ojos grandes, ojerosos y una barba rala, tenía un rosario y unos escapularios de la Virgen del Carmen colgados del espejo retrovisor y el típico sticker pegado en la wantera de "Dios es mi copiloto". Pero a diferencia del aspecto del típico taxista que escucha Radio Mar o La Inolvidable, este, tenía una colección completa de cds de su "ídolo" Britney Spears.
"My loneliness is killing meeee" - cantaba mientras movía ligeramente la cabeza. "I must confess I still belive.... still beliveeeee" - cantaba mientras golpeaba el timón al ritmo. "When Im not with you I lose my mind... give me a sign" - cantaba mientras levantaba los hombros. "Hit me baby one more time!" - y explotaba en júbilo.
No pude aguantar la risa y el taxista notó mi diversión: "¿Señorita, se está burlando de mi?" me preguntó. "No, sino que nunca había conocido a un taxista que le gustara Britney" le dije. "No siempre lo pongo, porque la gente piensa que soy cabro, pero no lo soy señorita, simplemente me gusta como canta la niña" me dijo con un tono de vergüenza y humildad que me hizo sentir como la persona mas prejuiciosa del mundo ¿Qué tiene de malo que un taxista escuche a Britney? ¿Acaso es requisito que para ser taxista te tiene que gustar las 5 radios de siempre? Un poco humillada por mi convencionalismo, miré amablemente al taxista.
"No le molesta si canto ¿no?" - me dijo. "No se preocupe" - le respondí tratando de ser amable.